Pilo Gallizo

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PILO GALLIZO

PAISAJES MÍNIMOS

21 DE NOVIEMBRE – 17 DE DICIEMBRE

INAUGURACIÓN 21  DE NOVIEMBRE A LAS 20:00H

Una reflexión sobre la fotografía en blanco y negro y un acercamiento al paisaje natural y humano. Se trata de pequeñas geografías en las que podemos captar la esencia de lugares que podrían estar en cualquier parte. Pequeños rincones por los que he transitado buscando mi sitio. En la serie vemos paisajes desiertos, viajes a ninguna parte, interiores anodinos, gente solitaria. Vemos belleza, fragilidad, mutabilidad de la naturaleza, imágenes turbadoras… Se crean atmósferas con una calma aparente y reconfortante en algunas imágenes, aunque con cierta inquietud y sordidez en otras.

Al disparar en blanco y negro los objetos se aíslan y se transmite curiosidad junto con un sentido apaciguado de soledad. La fotografía en blanco y negro es una ficción. No coincide con la forma en que concebimos el mundo. Es atemporal, pura, emotiva y modesta. Te centras en la luz y las sombras, las texturas, formas y estas fotos son un encuentro, una sorpresa, una aventura, un trabajo en solitario para salir de la oscuridad a la luz. De ahí su valor terapéutico. La cámara me sirve de la muestra se compone de 24 instantáneas. Algunas son dobles y las he llamado “choques” para crear imágenes fortuitas. Este proyecto tiene más de intuición que de oratoria, así que toda descripción queda supeditada al sentir del espectador.

Pilo Gallizo (Zaragoza, 1979)

Inquieta y tenaz, Pilar lleva más de un lustro captando la esencia de los lugares por los que transita. Conocedora de la técnica, su preparación académica y sus vivencias personales son tierra fértil de la que brotan imágenes con mucha carga emocional. Volcada en la actualidad en la fotografía digital, también experimentó con la analógica con resultados sorprendentes. Arañó la colorida realidad en 2011, cuando plasmó en un diario íntimo el día a día de un año complicado. Aquel trabajo de subjetividad extrema supuso un viaje al interior de sí misma, de su circunstancia; en esta ocasión abraza la técnica del blanco y negro, de una forma casi involuntaria, instintiva y absolutamente acertada. La ausencia de colores hace que éstos no distraigan al espectador, sirviéndonos cruda el alma del momento.

El movimiento de un viandante, la quietud de un edificio. Pilar trata temas y cuenta historias cercanas a su ámbito, sin pretensiones. Es muy observadora y capta la esencia sin juzgar, siendo siempre consciente de que expresarse artísticamente es un trayecto amargo en ocasiones, pero siempre real y tremendamente útil. Varios libros publicados y algún premio no es lo importante, Pili mira al frente y siempre tiene ideas nuevas e interesantes entre manos. Roba para dar, nos muestra para conocerse. Se vuelca lo indecible en sus proyectos, pero como artista sabe distanciarse sin perder un ápice de personalidad, la cual, al igual que su obra, irradia una admirable versatilidad. Melancólica como la niebla que cubre el rascacielos, desdibujada como el cristal aquel día lluvioso, Pili nos recuerda que la cotidianidad no suele ser histriónica, que hay maravillosos momentos sosegadamente grises, como la barra de un bar, o una sala de espera. Pilar es voyeur y una excelente corresponsal de la vida cotidiana. La cámara le sirve de memoria y le ayuda a ordenar sus miedos. La gran foto quizá se encuentre a la vuelta de la esquina; la belleza, en cualquier parte.

 

Luis López